domingo, 11 de julio de 2010

Carta al amor inoportuno.

Tú que llegas como lluvia en día de playa.
Que sobresales sin necesidad hoy me atrevo a preguntante, ¿Qué buscas?
¿Qué se ta ha perdido entre los complacientes camino de la soledad?
Si he de conocer una persona magnífica, ha estado conmigo en todo momento, en cada paso.
Sola... A solas.

Ha sido un apoyo fiel e indefraudable, no te niego que me ha resultado saludable.
Tú, que has llegado cúspide de lo innecesario, en los momentos de letarga tranquilidad con ambiciones de modificar el mundo... Mi mundo.
Este mundo que he forjado con realidades.
¿Qué se te ha perdido o qué puedo hacer por tí?

Cuando tú constancia se hace presente he de extrañar increíblemente tu ausencia...
Estas tiernamente hilarante, ¿Qué puede ser de mí y en lo que te he convertido?
Ahora he extrañado más que nunca mis noches pacíficas sin necesidad de controlar las ansias de darte todo lo que podía ofrecerte.

Amor que te has enamorado, sueño realizado.
Amor que estas vivo, deseo avivado.
¿Qué puedo ser de tí?
Si cuando mi constancia estaba anhelante, tímida, entregada; tú amor era para otros ojos, otro cuerpo, otro corazón no debido.
Tú felicidad era mía... Libre, única, poderosa, atrevidamente mía.
¿Te sientes, felízmente constante o incostantemente enamorado?

He aceptado tu verdad y huyo de ella para dejarte ir, cariño mío... Mi amor ofrecido no es egoísta y sé que te he dado las alas y el apoyo de volar. Sólo queda en tí el juicio de estar ausente o un presente impalpable.

El amor es el puente entre lo visible y lo invisible; es la definición incauta de lo que nuestros ojos no pueden describir... El amor es todo y la vez, nada de lo que queremos que no sea.
El amor crece por constancia, apoyo, unión... No por esperas y querencias.

Oh amor mío, ¿qué he hecho?
Te he esperado y te he ofrecido todo lo que he podido darte.
Pero tarde fué el momento en que supe que el amor no es ofrecer, sino crear, forjar, unir.
Tarde fué el momento en que supe que tú amor no es para mí y nunca lo fué.
Que he compartido este inmenso cariño conmigo y me resultó más importante.

Amor inoportuno, gracias por hacerme entender que tú amor que no tuvo retorno y fué la gran felicidad que yo me proporcioné.